Revista independiente sobre la historia y el funcionamiento de las estufas. No somos fumistas ni un taller, no hacemos trabajos ni vendemos nada y no tenemos relación con el sitio anterior de este dominio. Confía la construcción, la reparación y la limpieza de la estufa a especialistas.
Historia
Proyectos e ideas
En la casa antigua, la estufa era mucho más que una fuente de calor. A su alrededor se organizaban la distribución de la vivienda, el ritmo del día y la propia vida doméstica: junto a ella se cocinaba, se secaba la ropa, se entraba en calor y se pasaban las veladas. Había estufas muy distintas: enormes y compactas, sencillas y vistosas. Aquí te hablamos de ellas en términos generales, sin fechas ni leyendas.
La estufa era a la vez cocina, secadero, cama y lugar para las largas conversaciones. No es de extrañar que haya inspirado tantos refranes y cuentos.
— Nota de la redacción
Cómo está organizada esta sección: describimos en términos generales los tipos de estufa conocidos en la vida doméstica y el lugar que ocupaban en la casa, a partir de diccionarios enciclopédicos y etnográficos y de materiales de museos. No damos fechas, nombres ni planos, ni inventamos detalles históricos.
La estufa en la historia de la casa
Los tipos de estufa de los que más hablan los diccionarios y las exposiciones de los museos.
La estufa rusa
Era el centro de la vida en la isba rusa. En ella se cocinaba y se horneaba el pan, sobre ella se dormía y se entraba en calor, y a su lado se secaba la ropa. Grande y maciza, conservaba el calor durante mucho tiempo y ocupaba el lugar principal de la casa.
Una estufa compacta que calienta la estancia con rapidez. Ocupa poco espacio, encaja fácilmente en una habitación y sirve sobre todo para calentar, no para cocinar.
Una estufa que combina la parte de calefacción con la de cocina: calienta la casa y además permite cocinar. Se suele colocar entre la cocina y una habitación para que el calor llegue a ambas.
Una estufa revestida de azulejos, es decir, de piezas cerámicas. Lisos o en relieve, de un solo color o pintados, los azulejos convertían la estufa en un adorno de la habitación y hablaban del gusto de los dueños y de los artesanos.
Una estufa con un banco templado en el que tumbarse a entrar en calor. Ese banco era uno de los rincones más acogedores de la casa, el sitio al que uno se subía al volver del frío.
Una estufa pequeña con una plancha metálica encima en la que se cocina. Calienta la cocina y a veces la habitación contigua, y todavía se encuentra en casas de pueblo y segundas residencias.
La estufa determinaba la distribución de la isba. De dónde estuviera dependía dónde quedarían la mesa y las camas y dónde pasaría la dueña de la casa la mayor parte del día. El rincón junto a la estufa era el de trabajo: allí se cocinaba y se guardaban los utensilios y el agua.
El fuego de la estufa marcaba el ritmo del día. Por la mañana se encendía para preparar la comida y caldear la casa, y el calor acumulado en la obra se mantenía mucho después de que la leña se hubiera consumido. Alrededor de la estufa se secaban el calzado y la ropa, y en las largas noches de invierno toda la familia se reunía a su lado.
El oficio de fumista siempre se consideró respetable y difícil. A un buen profesional lo conocía toda la comarca, y el saber construir una estufa que calentara bien y no echara humo pasaba de maestro a aprendiz. Recordamos esta tradición sin nombres, como parte de una cultura que conservan los museos de arquitectura de madera y las casas antiguas que siguen habitadas.
Los azulejos como arte
Los azulejos de estufa son piezas cerámicas para revestirla. No solo protegían la obra, sino que convertían la estufa en el principal elemento decorativo de la habitación. Una estufa de azulejos vistosa podía ser el orgullo de toda la familia.
Los hay lisos y en relieve, de un solo color y pintados. En ellos aparecen flores y plantas, aves y animales, escenas cotidianas y motivos geométricos. A veces cada pieza repite a la de al lado, y otras el dibujo se forma con muchas piezas hasta componer una gran imagen.
Las estufas de azulejos antiguas se pueden ver en museos e interiores históricos. Si en tu casa se conserva una, trata el revestimiento con cuidado: no golpees las piezas, no las frotes con abrasivos y confía la reparación a un especialista que sepa trabajar con cerámica antigua.
El cuidado de la estufa según la estación y lo esencial sobre seguridad, que no depende de la época del año.
Fuentes
Diccionarios enciclopédicos y etnográficos
Museos de arquitectura de madera
La información sobre estufas se presenta en términos generales a partir de diccionarios enciclopédicos y etnográficos, materiales de museos de arquitectura de madera y las normas de seguridad contra incendios del Ministerio de Emergencias de Rusia; ten en cuenta que estas normas varían de un país a otro. Solo un especialista que haya revisado in situ tu estufa y tu chimenea puede decirte en qué estado están y si se pueden usar.